Diablos y mascaritas de Luzón

Casi de casualidad, hoy tuve conocimiento de esta maravillosa tradición carnavalesca del pueblo caracense de Luzón. Cada vez es más complicado encontrar carnavales que escapen de los archiconocidos de Cádiz o Tenerife, y más aún cuando tu fuente de información procede de un periódico con periodistas encasillados.

 

Todos los sábados de carnaval a las 17:00, los diablos de Luzón y las mascaritas se encuentran en la plaza del pueblo. Los diablos, muchachos del pueblo tiznados con hollín y ataviados con enormes cuernos, cencerros y terroríficos dientes de patatas persiguen y manchan de hollín a todo aquel que no vaya disfrazado de mascarita. Las mascaritas no son más agradables de ver que los propios diablos portando máscaras blancas con pequeños agujeros en ojos y boca que cubren completamente el rostro. La combinación del ambiente de fiesta carnavalesco junto con las escalofriantes máscaras le dan a la fiesta un ambiente de lo más curisoso.

Se conservan documentos en donde se puede datar el origen de esta fiesta al siglo XIV, aunque habría que remontarse mucho más para averiguar el origen real de la tradición, oculta durante un tercio de siglo, debido a la pérdida de tradiciones como consecuencia de la inmigración a las grandes urbes por parte de la población rural, y a la censura de los carnavales por la dictadura franquista; perdida casi irreparable de no ser por la memoria de los más ancianos que nos revivieron los rituales y vestimentas que hacían falta para una restauración de la fiesta.