El Camino de Santiago en invierno

Primera semana de nevadas y frío de verdad. La montaña se recrudece y la naturaleza muestra su cara más cruel. A casi nadie le apetece estar ahí fuera luchando contra los elementos.  A casi nadie excepto a montañeros y caminantes, que saben encontrar el lado romántico de caminar bajo una nevada. Es en la época invernal cuando el Camino de Santiago se transforma y pasa de ser una peregrinación de turistas a convertirse en algo íntimo y personal. El silencio, la soledad y la autenticidad de los pueblos son los protagonistas. Reflexión, frío y el sonido de las pisadas sobre la nieve son los únicos protagonistas del peregrino a Santiago de Compostela.

El Camino de Santiago no es lo mismo en invierno, es evidente. Pero yo me atrevería a decir que es el doble de maravilloso. Mientras que en verano son frecuentes los madrugones, la afluencia de caminantes, los problemas de espacio en los albergues y la numerosa oferta de comidas, alojamientos y otros servicios para peregrinos, en invierno todo cambia. El invierno está marcado por la soledad, la crudeza del frío y la nieve y una mejor planificación. Pero también implica mayor reflexión. Los horarios pasan a un segundo plano y ganan en importancia las tabernas y el  contacto con los paisanos.

La planificación es muy importante

Antes de emprender nuestra marcha invernal es recomendable planificar un poquito mejor la ruta que como lo haríamos en invierno. Por ejemplo, ¿tienes claro en qué mes ir? La mayoría de peregrinos coincide en que es preferible diciembre y enero al resto de meses por ser menos fríos, aunque la dureza siempre vendrá determinada por la climatología que nos encontremos. El Camino de Santiago en invierno no es peligroso, siempre y cuando se camine con sentido común y se tengan en cuenta las previsiones meteorológicas.

En invierno siempre hay algunos albergues que cierran, aunque la mayoría se mantienen activos, especialmente los públicos. Aunque esto no debería ser un problema, ya que al haber muchos menos peregrinos tampoco hay problemas de espacio. Aún y así siempre es recomendable asegurarse de que los albergues en los que pretendemos dormir están abiertos no sea que nos llevemos la fea sorpresa de que tenemos que caminar más de la cuenta, con frío y poca luz. Lo mismo ocurre con bares, restaurantes y supermercados y aunque algunos establecimientos pueden estar cerrados, los existentes son más que suficientes para dar servicio a los peregrinos.

En invierno algunos albergues y comercios tienen cerrado pero al haber menos peregrinos no hay problemas de espacio.

En invierno las horas de caminata cambian. Mientras que en verano los peregrinos madrugan mucho para evitar las horas de máximo calor y poder llegar pronto a los albergues, en invierno se empieza a caminar más tarde para aprovechar más las pocas horas de sol. Ya no hay prisas, no hace falta correr para encontrar una cama. También hay que contar con que se hace de noche mucho antes. El Camino invernal es un camino de resguardo y pasarás más horas en tabernas y albergues que recorriendo senderos o paseando por el pueblo. Piensa en llevarte algo para las horas muertas, que serán muchas: un libro, música, unas cartas… cualquier cosa que te entretenga mientras esperas la siguiente etapa.

¿Qué llevar en la mochila?

El contenido de la mochila invernal no se diferencia mucho de las cosas que hay que llevar para hacer el Camino de Santiago en verano, simplemente incorporar alguna prenda y cambiar alguna cosa inadecuada. Sigue siendo válida la máxima de llevar el mínimo material posible.

  • La mochila invernal es un poco más grande, de unos 50 litros.
  • Las botas adquieren una mayor importancia. Ahora sí son recomendables botas de caña alta con membrana impermeable tipo Gore-Tex. Si se nos calan los pies con la nieve mal asunto, pasaremos frío, así que mejor no escatimar con las botas.
  • Además de las chanclas de ducha, os recomendamos llevar unas zapatillas de deporte que pesen lo menos posible. Las de trail suelen ser muy ligeras y os pueden venir muy bien para pasear por el pueblo y para usarlas si las botas están empapadas.
  • Unos buenos guantes que sean gordos, parecidos a los de esquiar.
  • Gorro y bufanda o braga.
  • Los calcetines a ser posible de Coolmax pero más gorditos.
  • Las camisetas las podemos cambiar de manga corta a manga larga y que sean térmicas, pero dependerá mucho de si vamos en meses muy fríos o es el principio del invierno.
  • Mantenemos el polar fino que llevamos en verano (por si el día es soleado) e incorporamos otro polar gordo para caminar con frío.
  • Podéis cambiar los pantalones desmontables por unos pantalones un poco más gordos en caso de que vayáis en los meses de invierno más fríos. Otra buena solución es llevar un par de mayas térmicas para poner debajo de los pantalones, de esta forma os mantendrán más calientes mientras camináis y también os pueden servir para dormir con ellas como si fueran un pijama.
  • Os recomendamos cambiar la capa de lluvia por dos piezas impermeables, una chaqueta y un pantalón. En caso de lluvia es preferible que no se nos empape el pantalón.
  • Se pueden añadir unas polainas para los días de nieve y lluvia, evitaremos que se nos calen los pies. Son especialmente importantes si salimos de Pirineos o si pensamos pasar por las diferentes cimas evitando desvíos.
  • Tampoco puede faltar una buena chaqueta cortavientos que no sea muy gorda, el calor nos lo dará el polar debajo de la misma. Si la chaqueta cortavientos tiene membrana impermeable, puede reemplazar a la chaqueta de lluvia.
  • El saco de dormir pasa de un saco sábana a algo un poco más gordito, de unos 5 a 10 grados a la intemperie. Tampoco nos pasemos, pensad que dentro de los albergues no suele hacer frío, hay mantas y si os pasáis con el saco será un infierno para vuestra espalda.
Lluvia en el Camino de Santiago
Hay que estar preparado para las inclemencias meteorológicas, especialmente en invierno

¿Qué Camino elegir?

El Camino Francés sigue siendo perfectamente practicable y solamente tendremos que estar atentos a los partes meteorológicos y las informaciones que nos den los vecinos y en los albergues, por si fuera necesario tomar algún desvío en algún momento para evitar alguna cima peligrosa.

Sobre el Camino Francés, en caso de nevadas  hay algunos tramos algo más complicados en invierno. El primer problema lo podemos encontrar antes de Roncesvalles, en el collado de Bentartea. Los montes de León y la zona de Cebreiro – Alto del Poio también nos pueden resultar complicados.

El Camino Francés es perfectamente practicable y si se hubiera complicado algún tramo por la meteorología, existen caminos alternativos.

En caso de no estar recomendado el paso por Cebreiro, existe una variante del Camino conocida como el Camino de Invierno. Ésta comienza en Ponferrada y lleva hasta Santiago por los valles del río Sil, pasando por las Médulas y la Ribeira Sacra. Esta variante es aún más solitaria que el Camino Francés y al igual que éste, está muy bien señalizado. Tiene una longitud de 250 kilómetros y puede ser muy interesante para aquellos peregrinos que ya conozcan el Camino Francés y busquen nuevas experiencias y sitios que conocer.

Algunos libros interesantes

En resumen

Poco más tenemos que decir del Camino invernal. Para mí, éste es el verdadero Camino de la reflexión y alimento para el espíritu. Las cosas mundanas, como correr para coger sitio en un albergue, pasan a un segundo plano y toma peso lo que de verdad importa, que básicamente es la propia existencia. Si lo llevamos al extremo, es muchísimo más fácil percibir lo pequeños que somos comparados con la naturaleza cuando lo que hay ahí fuera deja de mostrar su cara amable día tras día. Y es así, perdiendo el confort de nuestra seguridad rutinaria, cuando nos abrimos y facilitamos que nuestros miedos e inquietudes afloren sin obstáculos y nos cuenten quiénes somos.


Agradecimientos: agradecemos a la Asociación de Amigos de los Caminos de Santiago de Madrid, y en especial a Paco, la información aportada para este artículo

Imagen de portada: Foto @juantiagues, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

Lluvia: Foto @freecat, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0