Fin de semana largo en Lisboa

Lisboa es, sin duda, uno de los lugares más bonitos que están a tiro de piedra de muchas capitales españolas para realizar una escapada de fin de semana largo. En nuestro caso salimos de Madrid e hicimos el viaje en coche, pero desde lugares como Barcelona existen vuelos cómodos a este destino.

tranvia_lisboaNuestra estancia en Lisboa fue de 3 días y 2 noches, suficiente para conocer la ciudad si te lo sabes montar bien, aunque si podéis estar una noche más os lo recomendamos. Para aprovechar bien los 3 días, salimos de Madrid bien temprano el sábado para llegar allí a eso de las 11:00 de allí. El cambio horario acompaña, y así recuperas una hora de viaje al llegar allí. Nuestro hotel, el Lisbon Arsenal Suites, estaba situado en pleno centro, con sus ventajas y sus inconvenientes. Aparcar allí es prácticamente imposible así que probablemente tendréis que buscar un parking. Buscad bien, y no hagáis como nosotros, que nos gastamos casi 50€ las 24h de aparcamiento. Casi pagamos más de parking que de hotel. El hotel está muy bien, reformado, céntrico y con buen precio. Dispone de una zona común con nevera, microondas y por la tarde te dan de merendar gratuitamente. Esta zona común la agradecimos profundamente, teniendo en cuenta que íbamos con un bebé de un año y que íbamos cargando con yogures y cosas así.

El tráfico en la ciudad es un poco… infernal, por lo que os aconsejamos que os mováis en transporte público. Conseguir entrar por el puente Vasco de Gama a la ciudad, te lleva un ratito de retención y el pago del peaje. También recuerdo la tarde que volvimos de Belem en taxi, en la que el taxista nos recomendó que camináramos los últimos metros porque meterse en pleno centro iba a resultar imposible.

Vistas de Lisboa
Vistas de Lisboa

Bueno, nosotros cargando con el carrito no pudimos visitar todas las cosas, por lo que os paso un listado de aquello que hicimos y de otras que nos recomendaron pero que no pudimos ver:

  • Coger el tranvía histórico: La línea del 28 todavía conserva el histórico tranvía que se recorre todas las callejuelas del casco viejo. Os lo recomendamos, para nosotros fue una experiencia. Ese día dejamos el carrito en el hotel y tiramos de mochila. También la línea del 15 que lleva a Belem sigue manteniendo algunos tranvías históricos, aunque no todos. Nosotros viajamos en época navideña, por lo que también era posible coger un tranvía conducido por Papá Noel que se recorría varios puntos con música navideña, ideal para los niños… y los no tanto.
  • Visita a Belem: indispensable también, un espacio en dónde están algunos de los principales monumentos de la ciudad. Debido a nuestra planificación y escaso tiempo no nos dio para visitar muchas cosas así que os recomendamos que dejéis unas cuantas horas para esta zona. Allí está la famosa Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos (precioso), el Monumento de los Descubridores y la pastelería de los Pasteis de Belem, aunque estos podéis comprarlos y tomarlos en muchísimos otros sitios. Nosotros tuvimos serios problemas con el transporte en Belem. A la ida por la tarde iba muchísima gente en el tranvía. Pero es que a la vuelta, se juntaron los que ya estaban allí junto con los que fuimos por la tarde y volver al centro era prácticamente imposible. Nosotros cargados con el carrito y con el niño, veíamos prácticamente imposible conseguir subir a uno de los pocos tranvías que pasaban. Todavía hoy no comprendemos cómo es posible que no hubiera más opciones para salir de allí. Así que decidimos irnos caminando, y así estuvimos casi una hora hasta que por fin encontramos un taxi que nos acercó al centro. Los taxis de Lisboa muy bien, tienen un muy buen precio y funcionan perfectamente. Así que si vais, controlad cuanta gente hay por la zona y si veis demasiado barullo, tratad de no volver muy tarde para evitar coincidir con todo el mundo, ya que caminar desde allí al centro os puede llevar más de 2 horas.
  • Docas de Alcántara (siempre en taxi): Antiguo muelle situado justo debajo del Puente 25 de abril (el puente colgante rojo mítico). Está renovado y hay todo bares y restaurantes.
  • Bairro Alto: sobretodo para salir de noche. Para subir podéis coger el Elevador de Santa Justa, que es como un enorme montacargas de principios del siglo XX o bien el tranvía cremallera.
  • Barrio de Chiado.
  • Todo el tramo desde Marqués de Pombal hasta la Plaza del Comercio: Avda Liberdade, Restauradores, Rossio, Praça da Figueira,  Rua Augusta y alguna paralela.
  • Alfama.
  • Zé Catedral y los dos miradores al Tajo que hay subiendo un poco por esa calle.
  • Cerca de donde tenéis el piso, la basílica de San Vicente de Fora (o algo así, no me acuerdo del nombre) y el mirador de la iglesia de Santa Engraça (o de Graça, ya me lío).
  • El Palacio Nacional.
  • Zona de la Expo. Para medio día está bien, luego ya si os gusta y queréis estar más tiempo, ya hay cosas. A mí esta zona no me gustó, muchos edificios nuevos y modernos pero no parece que estén muy aprovechados. Además, hay un Oceanográfico que no está mal, pero si habéis estado en el de Valencia no merece mucho la pena.

Para salir por la noche, podéis ir principalmente a Docas (todo guiris) o al Bairro Alto (aquí, si preguntáis por un bar llamado Mezcal llegaréis a donde suelen concentrarse todos los Erasmus, aunque en agosto supongo que estará un poco muerto…). Luego, en plan de discotecas, para mí la mejor se llama Lux; hay que ir (y volver) en taxi.

Si queréis ver toda la red de autobuses, en la web de Carris. Desde el aeropuerto creo que lo mejor para llegar a donde tenéis el piso es en taxi, porque para ir en autobús es un follón y todavía no hay metro hasta allí. Si vais a andar en tranvía, bus o metro, estaría bien si el primer día vais a alguna estación de metro y os sacáis cada uno un bono llamado “7 colinas” para 3 días (creo), de 1 zona. Es caro, pero es que si no cada viaje cuesta 1 € y, con la tontería, ir por el Bairro Alto o Alfama, que son todo cuestas y sólo hay tranvía, acaba saliendo por un ojo de la cara.

Monumento de los conquistadores
Monumento de los conquistadores

En cuanto a la gastronomía, no os podéis ir sin probar el Bacalhau à Brás y los Pasteis de Belem. No nos dio tiempo a probar mucho más cosas típicas, pero los pescados tenían una pinta exquisita en todas partes. Probamos también la bebida alcohólica típica, la Ginjinha, de sabor muy dulzón pero curioso.

Poco más os podemos contar de nuestra visita a Lisboa. Disfrutad vuestro viaje, su gastronomía y el ambiente de una ciudad tan acogedora como Lisboa.