La estación internacional de Canfranc

Escondida detrás de algunos edificios y árboles de la avenida principal de Canfranc se encuentra este maravillosa edificación semiabandonada de principios del siglo XX.

La Estación Internacional de Canfranc nació para ser uno de los puntos neurálgicos de comunicación entre España y Francia e incluso llegó a ser la segunda estación más grande de toda Europa, pero un desacuerdo entre ambos países solo 15 años tras su apertura la relegó a un mero recuerdo de lo que podría haber sido uno de los puntos calientes del tráfico ferroviario europeo.

La Estación Internacional de Canfranc empezó a construirse a principios del siglo pasado y se inauguró 1928. Su construcción se basa en el uso de materiales como cristal, cemento y hierro, lo que le da un aspecto propio de la arquitectura industrial del momento. Consta de un edificio terminal de pasajeros de 245 metros de longitud, varios muelles y de un deposito de maquinaria. De estos, la terminal de pasajeros y el depósito todavía se pueden ver en una de las muchas visitas guiadas al recinto.

La voluntad de unir Francia y España a través de los Pirineos por Somport, es lo que llevó a ambos países a la firma de un acuerdo por el que se construiría la línea y la estación. Entre 1940 y 1944 el túnel de Somport permaneció cerrado debido a la Segunda Guerra Mundial. En 1970, un accidente de un tren francés en el puente l’Estanguet, redujo drásticamente el tráfico ferroviario en la zona, llevando a la estación a su irremediable decadencia.

 

En la actualidad, solamente los trenes regionales son los que pasan puntualmente por la estación pero ni siquiera hacen uso de ella, ya que la estación en activo es un pequeño edificio situado justo en frente. Aún así, merece la pena un paseo por esta maravilla arquitectónica aprovechando un viaje de esquí o de turismo por la zona.