Senderismo nocturno

Según vas remontando la ladera tu cabeza queda por encima de los árboles, que ahora te permiten contemplar la naturaleza nocturna que te rodea. Al fondo se aprecia la silueta ennegrecida del pico al que te diriges. Sobre él, siguiendo la cuerda que lleva a la cima, un hilo de lucecitas delata la presencia de otro grupo de montañeros como el tuyo. Deben ser más de una treintena. Por detrás, a lo lejos, algunas luces marcan la posición del pueblo desde el que has salido y dónde dejaste tu coche cuando estaba apunto de anochecer. Sobre ti, una gran cúpula de puntitos blancos, amarillos y azules, un cielo como nunca antes has visto. Tus sensaciones son totalmente diferentes a las de cualquier otro día de montaña de verano. Notas el frescor intenso de la noche en tu piel; hueles con mayor intensidad el aroma que desprende la vegetación a tu paso; y oyes ruidos de animales que nunca antes habías oído y que solamente forman parte de ese universo nocturno.

 

El senderismo o montañismo nocturno está de moda. De vez en cuando, a las personas nos da por hacer actividades extrañas, absurdas para algunos, atractivas para otros. Pero el caso es que salir de noche a la montaña es una forma completamente diferente de disfrutarla. Y a los que nos gusta ir a patear al monte, hacerlo así es una nueva experiencia. No os creáis que vais a estar solos ahí arriba. Las noches de los fines de semana de verano, la montaña es un auténtico hervidero. Y más aún si hacéis coincidir vuestra salida con luna nueva o con luna llena. En esas noches podréis encontrar más gente caminando por las cumbres que cualquier otro día de verano.

La luna nueva es la preferida de los senderistas y montañeros aficionados a observar el cielo o a realizar fotografía nocturna. En estas noches en las que la luna no deslumbra, el número de estrellas que se pueden observar y los detalles que se pueden captar con una buena cámara, son realmente impresionantes. En cambio la luna llena es la favorita de aquellos que quieren caminar sin necesidad de hacer uso de frontal o linterna. La luna es más que suficiente para moverse con seguridad. Además de estas, existen otras motivaciones que llevan a algunos a la montaña por la noche: hacer un vivac bajo la luz de la luna; fotografiar y observar la fauna nocturna; una cena en la montaña; raquetas de nieve bajo la luna (en invierno, claro)…

Las salidas son de lo más variopinto, con diferentes niveles y horarios. En Madrid, por ejemplo, están los que hacen una ruta de senderismo de baja dificultad, pasando por los que suben un pico mítico de la sierra como puede ser el Peñalara, la Peñota o la Maliciosa y hasta los que se plantean rutas de mayor exigencia como La cuerda Larga nocturna. Hay gente que prefiere empezar de tarde para ver la puesta de sol desde la cima y bajar de noche. También hay quien hace ida y vuelta sin luz. Y están incluso los que empiezan de madrugada para hacer cima justo antes de la salida del sol y bajar con luz. Las combinaciones son infinitas.

Están proliferando las empresas de aventura que se dedican a organizar estas actividades. Los clubs de montaña también se están animando a ello. Si no tenéis quién os oriente en vuestra caminata y no os atrevéis a ir solos, podéis recurrir a contratar la actividad con uno de estos grupos. De entre nuestros favoritos por la zona de Madrid os recomendamos a Daniel Sánchez, un guía de montaña de la zona de Braojos que, sobretodo en verano, se dedica a organizar salidas nocturnas casi todas las semanas. Sus salidas están orientadas a diferentes temáticas, como la fotografía nocturna, las caminatas con luna llena, la observación de fauna. Os dejamos su web por si queréis más información sobre estas salidas.

Por último, permitidnos un par de consejos

Aunque sea verano y penséis que no va a hacer frío, llevad ropa de abrigo. En nuestras últimas salidas en pleno mes de julio llevamos casi la misma ropa que en invierno. Creednos, es muy desagradable llegar arriba y poder estar poco rato por no contar con ropa, o tenerse que dar la vuelta antes de tiempo por el frío. Si además cargáis con un termo con algo calentito, lo agradeceréis.

En segundo lugar, llevad siempre linterna, a ser posible frontal. No confiéis solamente en la luz de la luna ya que una nube o una ladera pueden taparos su luz. La linterna es un recurso que siempre tendréis. Aseguraos también de llevar pilas de recambio. Y no la uséis si no es necesario. Salir al monte de noche es bonito por poder caminar a oscuras así que no encendáis la luz hasta que no sea necesario.