Vilanova i la Geltrú

Mar, historia, tradición, gastronomía, fiesta, cultura. Si hay alguna ciudad que represente bien el estilo de vida catalán y sus tradiciones esa es sin duda Vilanova i la Geltrú, una pequeña ciudad de 70.000 habitantes a mitad de camino entre Barcelona y Tarragona.

Historia

Cuenta la leyenda que en el castillo de la Geltrú vivía un señor feudal que instauró una ley por la cual todas las jóvenes que fueran a contraer matrimonio en sus dominios tendrían que pasar una noche con él. Una pareja de geltrunenses que se quería casar libremente huyó al pueblo vecino de Cubelles y pidió ayuda al señor feudal de allí. Éste les dio permiso para casarse y construir una casa dentro de sus tierras.

Con el tiempo, muchas otras parejas hicieron lo mismo, hartas de los abusos del feudal de la Geltrú. Así nació la Vila Nova de Cubelles.

Expansión y unión de Vila Nova y la Geltrú

En la actual Plaça Pau Casals, pasado el Pont del Nin, se encontraba el primer grupo de casas de la Vila Nova de Cubelles que rápidamente empezó a crecer. En esta plaza también se construyó el primer ayuntamiento de la villa.

En 1.274 el rey Jaime I otorga la Carta Puebla a Vilanova de Cubelles, que la reconoce como villa. Posteriormente Carlos III le concede los permisos para comercializar por mar (convirtiéndola en el quinto puerto comerciante catalán) y a tener feria propia (que todavía se celebra en noviembre).

Hacia el año 1.500, la ciudad amurallada de la Geltrú no había crecido, mientras que la Vila Nova había prosperado tanto que ya era más grande que la Geltrú e incluso que Cubelles. Con el tiempo, Cubelles quiso separarse de Vila Nova lo que causó un largo tira y afloja entre las tres poblaciones que acabó con la separación de Cubelles en 1.611 y con la anexión de la Geltrú en el año 1.647, creando el municipio Vilanova i la Geltrú.

La ubicación privilegiada de la villa, entre Barcelona y Tarragona, le dio un fuerte impulso económico. Hacia el siglo XVIII muchos vilanovins fueron a las Américas a hacer fortuna, los llamaron los “indianos”. A su vuelta, todavía más ricos, donaron mucho dinero a la villa y se construyeron muchas obras de estilo colonial, tantas que la villa recibió el sobrenombre de Habana Chica. Por ejemplo, la Plaça de la Vila fue pagada por el “indiano” Josep Tomàs Ventosa (que tiene su estatua en el centro de la misma). Actualmente es la plaza del ayuntamiento.

Ciudad pionera en industria, cultura y comercio

Los “indianos” vilanovins del siglo XVIII no solamente construyeron plazas, también aportaron a la ciudad el dinero necesario para industrializarla. Vilanova fue una ciudad pionera en la industria del ferrocarril y tenía fábricas grandes e importantes. La bonanza económica, además, supuso una gran inversión en cultura. Se construyeron museos, como la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, teatros, salas de recreo, grande casas de estilo renacentista, edificios públicos como el mercado municipal o la Biblioteca Joan Oliva y fincas señoriales como la Masia d’En Cabanyes.

Muchos de estos edificios están ubicados en la Rambla Principal, la rambla recta más larga de Cataluña.

Como capital de comarca que es, actualmente en Vilanova i la Geltrú se puede encontrar de todo. La Rambla es la arteria principal de la villa y en su mercado y restaurantes se puede degustar sobretodo pescado y marisco fresco, así como las recetas vilanovinas más tradicionales.

El carácter vilanoví

A partir del siglo XVIII muchos ilustrados y emprendedores deciden vivir, estudiar, construir, trabajar o crear en la ciudad y de Vilanova i la Geltrú salieron grandes músicos, poetas, pintores, filósofos o políticos que dejaron grandes obras y un gran patrimonio artístico: Eduard Toldrà, Eugeni d’Ors, Joaquim Mir, Josep Coroleu, Manuel de Cabanyes, Víctor Balaguer… pero el más conocido de todos es Francesc Macià, presidente de la Generalitat de Catalunya durante 1.936. En la actualidad la ciudad también ha dado nombres famosos sobretodo en el campo de la interpretación y la política.

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El carácter vilanoví es un tanto lunático y soñador pero además social, acogedor, tolerante, trabajador y alegre. Es por eso que Vilanova siempre ha sido una ciudad cultural, laboral y socialmente muy activa. Por ejemplo, se celebran fiestas de mucho renombre: el carnaval, por ejemplo, es la más indiscutible y popular expresión vilanovina de sátira y fiesta, con las famosas comparsas y rúas de disfraces. La fiesta mayor, los Tres Tombs, las fiestas tradicionales en las que se pide a los patrones de la ciudad (la virgen de las Nieves y san Antonio Abad) que protejan y bendigan a los ciudadanos. Pero también la Semana del Mar, la Feria de Noviembre y las fiestas de cada barrios son motivo para que los vilanovins se reencuentre y celebren.

Fiestas

Vilanova i la Geltrú tiene sus propias celebraciones, todas ellas de dilatada tradición y de espíritu y cultura catalana.

Una de las primeras que se celebra al empezar el año es Els Tres Tombs. Esta celebración que cae en el 17 de enero se celebra por ser Sant Antoni Abat, patrón de la ciudad y de los animales. Esta celebración consiste en dar 3 vueltas alrededor de la Rambla Principal con caballos, carros y otros animales de tiro. En la iglesia de Sant Antoni, donde se hace la bendición de los animales. Es una tradición llevar animales domésticos como perros, gatos, y pájaros para que sean bendecidos.

Entre sus fiestas y tradiciones también se encuentra el célebre Carnaval, tradicional pero innovador, un carnaval de sátira en el que cualquier famoso vecino puede ser nombrado. El Carnaval comienza un sábado, con el baile de mantones, que da inicio a los carnavales. El jueves siguiente se hace la merengada infantil, conocida como Dijous Grass. En esta fiesta los niños salen a la calle con merengues o mangas pasteleras y entre los que se van encontrando en la calle son embadurnados con merengue. Mucha gente utiliza también huevos y nata montada para manchar. En diferentes pastelerías hay puntos de encuentro de niños los cuales esperan a los muñecos de merengue que poco después son tirados para que sigan con la fiesta. El final de esta fiesta se hace en la Plaça de la Vila en la que son rociados con merengues y agua. El viernes se celebra el día de la llegada (Arrivo) de S.M. el Rey Carnestoltes a la ciudad, con un gran desfile de carrozas y gente disfrazada de diferentes temáticas o críticas. El recorrido de estas carrozas acaba en la Plaça de la Vila donde se lee el sermón de S.M. el Rey Carnestoltes. El sábado siguiente, por la tarde, es el turno de los niños con la llegada de El Caramel (el rey del carnaval infantil) y del Moixó Foguer, personaje totalmente cubierto de plumas que aparece y desaparece en el interior de una gran caja que se va desplazando por la ciudad. Al llegar la noche es el momento de la “noche de máscaras”. El acto más importante del carnaval se celebra el domingo con Les Comparses, en las que, detrás de cada bandera de cada asociación, desfilan parejas de chicos y chicas (más de 50 por bandera) al ritmo de una charanga. Los chicos van con americana y barretina, dependiendo de la asociación. Las chicas siempre van con mantón de Manila, claveles y falda. Todos los chicos llevan una bolsa llena de caramelos y realizan, con las otras banderas que se encuentran por la calle, la batalla de los caramelos. En la Plaça de la Vila se concentran todas las banderas (por antigüedad) y se realiza la batalla final, mientras bailan al ritmo de El Turuta. El lunes es el turno del carnaval infantil o Vidalet así como los Coros de Carnavales y el martes las comparsas del Vidalot. Y para terminar, el miércoles de ceniza se hace el entierro de la sardina, último de los actos del carnaval después de 12 días de fiesta. En este acto pasean a S.M. el Rey Carnal muerto con sus concubinas que le lloran durante todo el trayecto. Al final el ataúd es quemado en el medio de la Plaça de la Vila.

El 5 de agosto, se celebra la Fiesta Mayor en honor a la Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad. Desfilan diversos pasacalles entre los que destacan el Correfoc, el Ball de Dimonis, el Drac de Vilanova, el Drac de la Geltrú, la Carpa y el Porró, las Mulasses, Gigantes y cabezudos, el Baile de Serrallonga, el Baile de Bastones, el Baile de Gitanos, el Baile de Pastorcillos, el Ball de Cintas, la Moixiganga, los Castellers, los Falcons y otros bailes.

 

En cuanto a sus eventos relacionados con el mundo del espectáculo, el más destacado es el Festival Internacional de Música Popular Tradicional (FIMPT) de Vilanova i la Geltrú, que se celebra durante un fin de semana completo de julio. Se trata del certamen más antiguo de España dedicado a las músicas del mundo o de raíz.